Más de uno de cada cuatro niños examinados en Yemen sufre malnutrición aguda, mientras cerca de 130.000 personas, entre ellos 71.000 niños, han huido de los combates en las últimas tres semanas. “Esto es solo un atisbo de lo devastadora que es la situación”, advierte UNICEF, que no tiene acceso seguro al 65-70 % de los niños porque viven en zonas controladas por los hutíes.
Las agencias de ayuda en Yemen han destacado la creciente emergencia de hambre provocada por la reanudación de los combates entre las fuerzas opositoras hutíes y las tropas del Gobierno, después de que las clínicas móviles de salud informaran de que cientos de niños desplazados por la violencia sufren la forma más mortífera de malnutrición.
De los casi 2900 niños examinados en zonas con acceso humanitario seguro, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) informó de que más de uno de cada cuatro sufría malnutrición aguda, mientras que alrededor de 200 padecían malnutrición aguda grave.
“Esto es solo un atisbo de lo devastadora que es la situación en todo Yemen; cada día vemos más y más casos”, declaró Akhil Iyer, el máximo responsable de la agencia en el país.
Los testimonios de algunas de las aproximadamente 130.000 personas que han huido de los enfrentamientos en el suroeste ilustran cómo los civiles se han visto gravemente afectados por los combates de las últimas semanas, después de años de crisis alimentaria y nutricional.
“Hablamos con Haifa, una madre joven que también huyó de la costa occidental de Yemen, y nos contó que los sonidos de los disparos se acercaban a su casa, mientras la casa temblaba. Nos dijo que no tuvo tiempo de pensar, que solo sabía que tenía que correr y correr rápido con su familia”, declaró el responsable de UNICEF.
Hoy, Haifa y su familia “viven bajo un calor extremo, en un lado de una tienda de campaña”, en el campamento de desplazados de AlFirdos, cerca de Adén. No tienen forma de ganar dinero y les cuesta encontrar comida y medicinas, explicó Iyer. “Nos señaló que el desplazamiento les ha arrebatado su dignidad. Eso es, de hecho, lo que hace el desplazamiento”.
Al informar a los periodistas desde Adén, Iyer también describió la situación de Taha, de cuatro años, a quien encontró recibiendo tratamiento en una clínica móvil apoyada por UNICEF.
“Su familia acababa de huir de la violencia en el distrito de Mokha, a unos 200 kilómetros de distancia, dejando atrás su casa y sus pertenencias. Su madre nos dijo: ‘Escapamos sin nada. Mi único miedo era perder a mi hijo antes de encontrar ayuda’. La historia de Taha, lamentablemente, no es única”.
En las últimas tres semanas, cerca de 130.000 personas en Yemen se han visto obligadas a abandonar sus hogares. Esa cifra incluye a unos 71.000 niños. La mayoría se ha visto desplazada en la gobernación suroccidental de Taiz, donde no pueden trasladarse a zonas más seguras “debido a los combates, las carreteras bloqueadas o la falta de transporte”, continuó Iyer.
Desde el 3 de septiembre, UNICEF ha verificado que al menos 15 niños han muerto y 14 han resultado heridos, principalmente por ataques de artillería. Otros tres menores siguen desaparecidos. “Detrás de cada uno de esos niños hay un padre o una madre que vive lo inimaginable: el dolor, el miedo o la agonía de no saber”, subrayó Iyer.
Antes del último repunte de los combates, se proyectaba que más de 2,2 millones de niños menores de cinco años en Yemen sufrieran malnutrición aguda este año, con más de medio millón padeciendo malnutrición aguda grave.
Fuente: Noticias ONU